Diego Perea, exdelantero colombiano que vistió la camiseta de San Lorenzo y que en enero fue anunciado como nuevo jugador de Sportivo Barracas, apareció en sus redes sociales pidiendo ayuda económica. No para él solo. Para su bebé. Para tener qué comer y un techo donde dormir.

Sus palabras no dejaron espacio para la interpretación: *»Estamos pasando un momento económico muy difícil. Tengo muchas deudas y prácticamente nos están echando a la calle.»*

Y lo que más golpea es cómo lo dijo. Con vergüenza. Con la voz de alguien que agotó todas las opciones antes de prender una cámara y exponerse así ante el mundo. *»Me da un poco de vergüenza hacer este tipo de videos»*, admitió. Pero lo hizo igual. Porque cuando hay un bebé de por medio, el orgullo pasa a segundo plano.

Perea también señaló algo que va mucho más allá de su caso personal: representantes que se aprovecharon de su carrera, comisiones que lo dejaron sin nada, un sistema que muchas veces devora a los jugadores que no tienen quien los proteja. *»Yo estuve muy bien en San Lorenzo, pero hubo representantes que se aprovecharon de mi carrera. Por una comisión, me dejaron tirado.»*

No es el primero. Y lamentablemente, no será el último.

El fútbol mueve millones. Pero hay jugadores que terminan sin nada, víctimas de quienes debían cuidarlos. La historia de Diego Perea es un recordatorio incómodo de que detrás de cada nombre en una camiseta, hay una persona. Y a veces, esa persona necesita ayuda.

Enlace del video

https://www.instagram.com/p/DXo_G2zuhUZ