Italia volvió a mostrar una versión que poco tiene que ver con aquel fútbol italiano asociado durante décadas al catenaccio. En la goleada 4-1 sobre Turquía, uno de sus goles nació de una jugada colectiva de pases rápidos y precisos, con Frattesi, Pio Esposito y Raspadori participando en una secuencia a un toque que terminó con Michael Kayode definiendo.
La Azzurra no necesitó encerrarse ni esperar el error rival. Movió la pelota, encontró espacios y atacó con asociaciones, velocidad y mucha gente por delante del balón. Incluso marcó tres goles en los primeros 30 minutos, algo que Italia no conseguía en un partido competitivo desde septiembre de 2021.
¿Y el catenaccio? Quedó en los libros de historia. Esta Italia parece hablar otro idioma: toca, combina y ataca. Más parecida a la España del juego de posición que a aquella Italia que convirtió la defensa en un arte.
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