Hay derrotas que duelen más que otras. Perder una final siempre es difícil, pero perderla cuando eres un chico de 17 años, con toda la adrenalina del mundo encima y el sueño roto en cuestión de minutos, es otra cosa. Eso no justifica nada, claro. Pero ayuda a entender.
Después de que Julio Coria soltara aquello de «en el Mundial les vamos a romper bien el orto» refiriéndose a Colombia, las palabras volaron rápido y el escándalo no tardó en llegar. Y fue Diego Placente, DT de la Selección Argentina Sub-17, quien tuvo que salir a poner orden.
Lo hizo sin rodeos, pero también sin ensañarse con su jugador: «Coria dijo lo que dijo y está mal, por eso va a pedir disculpas.» Punto. Sin vueltas, sin intentar suavizar lo que no tiene suavizado. Pero acto seguido, Placente mostró la otra cara, la del entrenador que también es formador: «Quizá en un momento en caliente y tras perder una final uno dice cosas de las cuales se arrepiente. Él tendrá que ir corrigiendo eso para el día de mañana.»
Una frase que dice mucho. No es una excusa, es una enseñanza. El error existe, se nombra, y se convierte en algo de lo que aprender.
Placente también fue claro sobre el rol que le toca a los adultos en estos momentos: «Los chicos manejan muchas revoluciones luego de una derrota así, y ahí tenemos que estar los más grandes para ayudarlos.» Fútbol joven, emociones grandes. Y alguien tiene que ser el ancla.
Y cerró con lo más importante, con lo que a veces cuesta más aceptar en el deporte de alto rendimiento: «Hay que aceptar que el rival fue mejor y que nos ganó bien, se trata de eso.»
Sin excusas. Sin ruido extra. Solo fútbol, y la lección de que perder también forma parte del camino.
Enlace de las declaraciones
