Mientras muchos restaurantes optan por delantales o camisas personalizadas, este establecimiento decidió convertir la camiseta de Michael Olise en parte de su identidad. El personal atiende a los clientes vistiendo la elástica del futbolista, un guiño que conecta con la pasión por el deporte y crea una imagen distintiva para el negocio.
La elección no pasa desapercibida. En una época en la que la experiencia del cliente también se construye desde los pequeños detalles, el uniforme se convierte en una declaración de estilo y en un tema de conversación entre los comensales.
Fútbol, gastronomía y marketing se unen en una apuesta diferente que demuestra que, a veces, una camiseta puede decir mucho más que un simple uniforme.
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