En un giro sorprendente, el panorama político colombiano se ha visto sacudido por un escándalo de chuzadas que involucra al reconocido líder de izquierda, Gustavo Petro, y a su asesora cercana, Laura Sarabia. Las revelaciones sobre estas supuestas actividades de espionaje han generado una gran conmoción en el país, poniendo en tela de juicio la ética y la transparencia en el ámbito político.

Según reveló el Fiscal General Francisco Barbosa, se ha descubierto que Sarabia, habría llevado a cabo operaciones de chuzadas ilegales a el de Marelbys Meza, la exniñera, y el de Fabiola, una señora que trabajaba por días en la casa de Laura Sarabia.

Las actividades de espionaje consistirían en la interceptación ilegal de comunicaciones privadas y la recopilación de información confidencial sin el consentimiento de los afectados.

Según Barbosa, se inventaron informes de Policía Judicial, en los  que se establecen que Meza era la cocinera de alias Siopas, cabecilla de una estructura criminal. Mientras que a la señora Fabiola la señalan de ser la encargada de realizar giros de plata, comprar comida y llevar memorias con información.

La reacción ante este escándalo no se hizo esperar. Diversos sectores políticos y organizaciones de la sociedad civil han expresado su indignación y exigido una investigación exhaustiva para determinar la responsabilidad de los implicados. Además, han surgido llamados para que Gustavo Petro asuma su responsabilidad política y aclare su relación con estas actividades ilegales, las cuales podrían afectar gravemente su reputación y sus aspiraciones políticas futuras.