Pablo García tiene 20 años y pasó prácticamente toda su vida vestido de verdiblanco. Llegó al Real Betis con apenas cinco años, recorrió todas las categorías de la cantera y terminó cumpliendo el sueño de cualquier niño: debutar con el primer equipo.
Pero ahora le tocó despedirse.
El Betis necesitaba liberar espacio para inscribir a Dani Ceballos y Pablo terminó saliendo rumbo al Racing de Santander, en una operación que deja al canterano lejos del club de su vida.
Las cámaras estuvieron presentes en su despedida. Y entonces apareció una de esas imágenes que el fútbol difícilmente puede esconder.
Pablo, dentro de un automóvil junto a su madre, rompió en llanto. Ella también.
No estaba dejando simplemente un equipo. Estaba dejando el lugar al que llegó siendo un niño, donde creció, hizo amigos, aprendió a jugar y finalmente consiguió convertirse en futbolista profesional.
Antes de marcharse, Pablo había disputado 33 partidos con el primer equipo y marcado tres goles. El último, apenas unos días antes de su salida, le dio al Betis la victoria frente al Valencia.
Y hay un detalle todavía más especial: se convirtió en el primer jugador en la historia del Betis en marcar en Liga en todas las categorías del club, desde prebenjamines hasta el primer equipo.
Su nueva historia comienza en Santander.
La del Betis, en cambio, quedará para siempre ligada a un niño que llegó con cinco años y que se marchó convertido en futbolista.
Porque algunas veces el fútbol cumple los sueños.
Y otras veces, para cumplir uno, obliga a despedirse de la casa donde comenzó todo.
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