Parecía que la noche podía terminar en pesadilla para Álvaro Montero. En el último minuto del partido, el arquero colombiano cometió un penal que pudo dejar a Boca Juniors al borde de la eliminación ante Vélez.
Pero el fútbol le dio revancha.
Dilan Godoy tomó la responsabilidad y su remate terminó estrellándose contra el palo. El 0-0 se mantuvo y todo tuvo que resolverse desde los doce pasos.
Ahí apareció Montero.
El colombiano atajó dos penales, primero a Elías Gómez y después a Thiago Silvero, y terminó siendo determinante para que Boca se impusiera 4-3 en la tanda y avanzara a los cuartos de final de la Copa Argentina.
La historia tiene un detalle especial: ambos jugadores a los que Montero les detuvo el penal fueron sus excompañeros en Vélez.
Y no es la primera vez que el arquero colombiano responde en una definición. Apenas unas semanas atrás, también había sido protagonista en la clasificación de Boca ante O’Higgins por la Copa Sudamericana, al detener un penal durante aquella definición.
Montero llegó a Boca con la misión de ganarse un lugar y, partido a partido, empieza a responder bajo presión.
Anoche, cuando Boca más lo necesitaba, apareció el colombiano.
Del penal que pudo convertirlo en villano… a convertirse en el héroe de la clasificación.
Boca está en cuartos.
Y buena parte de la historia se explica desde el arco.
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