Hay días en los que volver a una cancha exige mucho más valor que disputar un partido.
Mats Seuntjens, futbolista del NAC Breda de Países Bajos, regresó este viernes al estadio después de atravesar uno de los momentos más dolorosos de su vida: la muerte de su hija recién nacida.
El jugador estuvo entre los suplentes durante el encuentro ante VVV-Venlo, en la segunda división neerlandesa. Pero aquella noche el resultado quedó en segundo plano.
Después del partido, desde las tribunas comenzó a escucharse un cántico que atravesó el estadio: “Te queremos, Seuntjens, te queremos”.
No hubo goles que celebrar ni títulos en juego. Solo una afición intentando abrazar, desde las gradas, a uno de los suyos.
Porque a veces el fútbol también sirve para eso: para acompañar en silencio, para sostener cuando las palabras no alcanzan y para recordarle a alguien que, incluso en medio del dolor más profundo, no está solo.
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