Una escena insólita y preocupante se vivió durante un partido de fútbol americano juvenil en Wisconsin, cuando un padre de familia entró al terreno de juego y provocó la caída de un jugador de apenas 9 años que corría con el balón.

El hombre, de 41 años, era padre de uno de los niños del equipo rival. De acuerdo con la Policía, posteriormente reconoció que había sido él quien intervino en la jugada y admitió que estuvo mal.

El menor, afortunadamente, no sufrió lesiones y pudo continuar con normalidad.

Las autoridades citaron al hombre por conducta desordenada, convirtiendo una competencia deportiva infantil en un episodio que generó indignación entre quienes presenciaron la situación.

En un partido donde los protagonistas deberían ser los niños, un adulto terminó cruzando una línea que nunca debió cruzarse.

Competir sí. Perder la cabeza, no.

Enlace del video

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