La estatua del manager, que llevó a los Bravos a conquistar 14 titulos divisionales consecutivos y la Serie Mundial en 1995, se convirtió en un altar.

Ubicada cerca a la entrada de primera base, afuera del Truist Park, el monumento para honrrar la memoria de Cox alojó Ramos de flores, cartas de niños que no vivieron la época dorada de los Bravos.

Adcesorios personales, pelotas firmadas con la frase «gracias Bobby» y tarjetas de béisbol con su estampa, son algunos de los objetivos con los que se recuerda a Cox .

Fue el segundo Bravo ilustre fallecido en menos de una semana , tras la muerte de Ted Turner, exdueño del equipo

Texto y video de @raminews

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