Había noche en Guadalajara cuando el autobús de Colombia entró a la ciudad. Y había expectativa. La clase de expectativa que solo genera una selección que viene lista, que viene ganando, que viene con el corazón de una nación entera pegado al pecho.
La Tricolor aterrizó procedente de San Diego, donde había completado su última práctica de preparación antes de la fase final. Néstor Lorenzo traía un equipo sin inconvenientes físicos, blindado, con las victorias de los últimos amistosos aún frescas. Pero nada podía prepararlo para lo que lo esperaba.
Cientos de aficionados aguardaban en las afueras del hotel de concentración. No era una bienvenida protocolar. Era una fiesta. Banderas colombianas ondulando como si estuvieran en Barranquilla, Bogotá o Cali. Tambores retumbando en la noche jalisciense. Cánticos que hacían temblar las paredes.
Y entonces llegó la serenata.
Los jugadores bajaron del autobús y se encontraron con una sorpresa que no estaba en el plan: música, voces, la ciudad entera diciéndoles bienvenido. Las imágenes rápidamente se viralizaron. Porque hay momentos que trascienden el fútbol y se convierten en eso: momentos. Sonrisas genuinas, saludos a los aficionados, un equipo que parecía disfrutar cada segundo de estar ahí.
Guadalajara no sería solo un hotel. Sería casa. El equipo entrenará en la Academia AGA de Atlas, una sede que fue elegida por sus condiciones logísticas y deportivas, con Camilo Vargas teniendo una influencia importante en la elección al conocer de primera mano las instalaciones del club mexicano.
Pero lo más importante no eran las instalaciones. Era lo que se respiraba en el aire. La ilusión. La certeza de que Colombia llegaba fuerte, respaldada no solo por una buena preparación, sino por una afición que ya estaba jugando su partido desde las tribunas, desde las calles, desde el corazón.
Entre serenatas, banderas y una multitud que los hizo sentir como en casa, los dirigidos por Néstor Lorenzo aterrizaron en Guadalajara con una certeza: el apoyo de la hinchada colombiana.
Justo por eso la selección entrenó con puertas abiertas al público.
Colombia inició su preparación en Guadalajara con una jornada especial junto a cientos de niños
La selección de Colombia comenzó su camino en el gran torneo internacional de selecciones con una práctica abierta al público y a los medios de comunicación en Guadalajara, ciudad que alberga a la delegación cafetera desde su llegada el pasado miércoles.
El equipo dirigido por Néstor Lorenzo realizó un entrenamiento ligero bajo una mañana lluviosa. La sesión incluyó ejercicios de definición, trabajos en espacios reducidos y un interescuadras para seguir afinando detalles antes de su estreno en la competencia.
Más allá de lo deportivo, la jornada estuvo marcada por una iniciativa social que permitió la asistencia de 200 niñas, niños y adolescentes invitados por la FIFA y el consulado colombiano en Guadalajara. Del total de asistentes, 150 pertenecen a asociaciones de asistencia social y otros 50 provienen de sectores vulnerables de la ciudad.
Los jóvenes tuvieron la oportunidad de observar de cerca a los jugadores, compartir con ellos y disfrutar de una experiencia inolvidable en la previa del torneo.
La actividad reflejó el compromiso de la selección colombiana con la comunidad y dejó una imagen de cercanía entre el equipo y los aficionados más jóvenes, en un ambiente de entusiasmo que acompañó el inicio de la preparación del conjunto cafetero en territorio mexicano.
