Truist Park parecía preparado para una fiesta. Los Bravos de Atlanta tenían la ventaja, el público empujaba y el boleto a la siguiente ronda comenzaba a dibujarse en el horizonte.
Pero el béisbol, como pocas veces otro deporte, sabe convertir una noche controlada en una historia completamente distinta.
Atlanta ganaba 3-1 y estaba a tres outs de ponerse a un triunfo de avanzar. Entonces llegó el octavo episodio y con él, el golpe que cambió el ambiente del estadio.
Kyle Schwarber desapareció la pelota. Un jonrón.
Todavía no había tiempo para respirar cuando Bryce Harper hizo exactamente lo mismo. Otro cuadrangular. Dos batazos consecutivos y el partido quedó empatado 3-3.
Los Bravos habían tenido la victoria al alcance de la mano. Ahora comenzaban otra batalla.
Las entradas extras llevaron el suspenso hasta el décimo episodio. Y allí apareció Alec Bohm.
Con dos outs, el tercera base de Filadelfia conectó la pelota con fuerza y la mandó por encima de la cerca. Jonrón. 4-3.
Esta vez no hubo respuesta.
El silencio cayó sobre Truist Park mientras los Filis celebraban una remontada que parecía improbable apenas unos minutos antes.
Atlanta tuvo una noche sólida desde el montículo con Tyler Mahle, quien trabajó siete entradas y permitió una carrera. Matt Olson y Drake Baldwin habían puesto a los Bravos arriba en el marcador. Pero en octubre, una ventaja nunca es suficiente hasta que cae el último out.
Ahora todo vuelve al punto de partida.
La serie está 1-1 y los Bravos tendrán que jugarse la temporada en un tercer y definitivo encuentro ante Filadelfia.
Esta vez no habrá margen para remontadas ni para otra oportunidad.
En Atlanta, la noche comenzó con la ilusión de celebrar y terminó con una pregunta suspendida en el aire:
¿Podrán los Bravos levantarse una vez más o esta será la última noche de la temporada en Truist Park?
#DistritoNoticioso #Braves #AtlantaBraves #MLB #Postemporada #Beisbol #Atlanta #Phillies
