En las redes sociales, un suceso digno de ser grabado en los anales de la historia se ha apoderado de la atención. Este episodio extraordinario involucra a un intrépido habitante de la calle que, desafiando las convenciones, decidió darle un giro inesperado a la emblemática tradición de los muñecos de año viejo.

Este singular personaje se aventuró a emprender una hazaña inaudita: despojar de su ropaje a uno de estos venerables muñecos y, para sorpresa de propios y extraños, ataviarse con las prendas sustraídas.

En medio de risas de algunos y críticas de otros, la hazaña ha desatado debates acalorados. Algunos observadores, con un toque de sarcasmo, señalan que ni siquiera los «año viejos» están a salvo de los estragos de la inseguridad.

La ubicación exacta del incidente aún es tema de disputa, con algunos jurando que ocurrió en las inmediaciones de Cartagena, mientras que otros afirman con convicción que fue en Santa Marta. La verdad sigue siendo esquiva.

La insólita situación transcurrió en plena vía pública, donde un muñeco de año viejo, colocado estratégicamente junto a una casa como parte de la venerable tradición de fin de año, se convirtió inesperadamente en el epicentro de un audaz robo.

Las imágenes capturadas por una cámara de seguridad cercana revelan el momento en que el habitante de la calle, con astucia y sigilo, despoja al muñeco de su atuendo, dejando a todos boquiabiertos ante tan insólito episodio.