Hay jugadores que construyen su leyenda con el paso de los años. Y hay otros que, sin proponérselo, terminan convirtiéndose en una pesadilla recurrente para una afición rival. Ronald Acuña Jr. parece estar escribiendo su propia historia en Atlanta.
Los aficionados de los Mets todavía recuerdan a Chipper Jones y aquella tormenta ofensiva con la que prácticamente sentenció la lucha por el Este de la Liga Nacional en 1999. Ahora, 27 años después, los seguidores de los Filis tienen un nuevo nombre para recordar con desagrado: Acuña.
El venezolano volvió a ser protagonista este sábado en Truist Park. Con tres imparables, incluido un cuadrangular y un sencillo durante un cuarto inning de ocho carreras, ayudó a los Bravos a aplastar 12-2 a Filadelfia.
Pero el golpe para los Filis va mucho más allá de una derrota.
Atlanta llegó al fin de semana con cuatro juegos de ventaja y, después de las victorias del viernes y sábado, amplió la diferencia a seis. Los Bravos, con marca de 88-61, también aseguraron el criterio de desempate ante unos Filis que quedaron en 82-67. Con apenas 12 partidos por disputar después del cierre de la serie del domingo, la pelea por la división empieza a inclinarse claramente hacia Atlanta.
Y en el centro de esa historia aparece Acuña.
El Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 2023 está castigando a Filadelfia como pocos. En 12 enfrentamientos contra los Filis esta temporada batea para .378, con cuatro jonrones y un OPS de 1.184.
Pero septiembre ha sido todavía más cruel.
En los seis partidos disputados contra Filadelfia este mes, Acuña batea .478, suma tres cuadrangulares y registra un OPS de 1.370.
Su actuación no solo se ha medido en estadísticas. El pasado fin de semana, en territorio de los Filis, un largo jonrón recorrido con calma por las bases terminó encendiendo a la afición local. Después, una salida aparentemente burlona para recibir los aplausos de los aficionados visitantes convirtió al venezolano en el villano perfecto.
Ahora, de regreso en Atlanta, Acuña es el héroe.
La comparación con Chipper Jones vuelve a aparecer inevitablemente. En 1999, el legendario antesalista bateó .400, conectó siete jonrones y registró un OPS de 1.510 contra los Mets. En aquella serie decisiva, con Atlanta apenas dos juegos por delante y 12 partidos restantes, Jones disparó cuatro cuadrangulares en nueve turnos y los Bravos barrieron a Nueva York.
La historia no se repite exactamente, pero guarda cierto aroma.
Esta vez el protagonista es Acuña. Y los Filis son quienes sienten cómo se les escapa la división entre jonrones, carreras y una diferencia que comienza a parecer demasiado grande.
Mientras tanto, Tyler Mahle también ha encontrado su lugar en esta batalla. Desde que llegó a Atlanta antes de la fecha límite de cambios, el derecho tiene una efectividad de apenas 1.25 en siete aperturas. Dos de ellas han sido precisamente contra Filadelfia.
Primero los silenció en su propio estadio. Este sábado volvió a hacerlo en Atlanta.
Los Bravos no solamente están ganando la serie. Están dejando una advertencia: el Este de la Liga Nacional empieza a tener dueño, y Ronald Acuña Jr. está disfrutando especialmente de la batalla.
