El partido entre Olympique Lyon y Fenerbahçe, por la vuelta del repechaje de la Champions League, terminó convertido en un auténtico caos. El conjunto turco ganó 2-1 en el Groupama Stadium y, con el 3-2 global, consiguió regresar a la fase de liga de la Champions después de 17 años.
Pero la clasificación quedó rápidamente en segundo plano.
Todo comenzó con Matteo Guendouzi* exjugador del Olympique de Marsella y actual futbolista del Fenerbahçe. El francés aseguró después del partido que durante más de 90 minutos los aficionados del Lyon insultaron a su madre, a sus hijos y a su familia. Tras el pitazo final, respondió a las provocaciones con gestos hacia la tribuna, el famoso gesto asociado al rapero Jul y gritando “Allez l’OM”, en referencia a su antiguo club y máximo rival del Lyon.
La provocación encendió todavía más el ambiente. Jugadores del Lyon fueron a buscar a Guendouzi y la discusión se trasladó hacia el túnel. Allí la situación se salió completamente de control cuando Antonio Ferreira, entrenador de arqueros del Lyon, intentó lanzar una patada contra Guendouzi, provocando una nueva trifulca entre futbolistas y miembros de ambos cuerpos técnicos.
Empujones, carreras, reclamos y varios jugadores intentando separar a los protagonistas convirtieron la entrada a los vestuarios en una auténtica batalla.
Y en medio de semejante escena apareció N’Golo Kanté.
Mientras unos corrían para encararse, otros intentaban separar y el túnel se convertía en un hervidero, el mediocampista francés simplemente siguió caminando con absoluta tranquilidad, como si el caos estuviera ocurriendo en otro estadio.
La imagen resulta todavía más curiosa porque Kanté es compañero de Guendouzi en la selección francesa y estaba literalmente atravesando el centro del conflicto.
Guendouzi después defendió su comportamiento: “Si quieres provocar, la provocación va en los dos sentidos”, argumentando que los insultos hacia su familia habían sido constantes.
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