Junior de Barranquilla volvió a hacerse fuerte en casa y derrotó 2-0 a Atlético Bucaramanga en el estadio Romelio Martínez, en un triunfo que llega justo cuando más lo necesitaba. El equipo de Alfredo Arias supo sufrir, pegó en los momentos exactos y hoy vuelve a respirar dentro del grupo de los ocho.
La noche empezó cerrada, con un Bucaramanga que manejó más la pelota pero sin profundidad. Junior, paciente, esperó su momento… y lo encontró justo antes del descanso. Al minuto 43, Jannenson Sarmiento rompió el cero y encendió al Metropolitano.
Y cuando el rival aún no se acomodaba, llegó el golpe definitivo: apenas iniciando el segundo tiempo, al 47’, apareció Teófilo Gutiérrez con toda su jerarquía para firmar el 2-0 que terminaría siendo letal.
A partir de ahí, el equipo rojiblanco jugó con inteligencia. Cedió la posesión, cerró espacios y defendió la ventaja con orden, mientras Bucaramanga chocaba una y otra vez sin encontrar respuestas.
Tres puntos de oro para Junior, que alcanza las 22 unidades y se mete nuevamente en zona de clasificación. Más que una victoria, es un respiro… y un aviso: el tiburón sigue en la pelea.
