Bajo el frío y la presión de una final de conferencia, los New England Patriots encontraron calor en el sur del continente. En un partido tenso, físico y de detalles ante los Denver Broncos, la huella suramericana apareció cuando más pesaba el silencio del estadio.
Desde la defensiva, el colombiano Christian González volvió a jugar con el carácter que lo ha definido toda la temporada. Firme en la marca, intenso en el contacto y decisivo en las jugadas donde no hay margen de error, el esquinero sostuvo a unos Patriots que resistieron con personalidad en los momentos más críticos del juego.
Y cuando el partido pidió nervios de acero, apareció el venezolano Andy Borregales El pateador caminó hacia el campo con la calma de quien entiende que una sola patada puede cambiar la historia. El balón voló limpio entre los postes y selló una noche inolvidable, confirmando que la sangre del sur también sabe decidir finales.
No fue solo una victoria. Fue una declaración. Colombia y Venezuela dijeron presente en la NFL cuando el escenario fue máximo. Hoy los Patriots están en el Super Bowl, impulsados por el carácter, el talento y el pulso firme de Suramérica.
