No era Rodolfo el Reno quien conducía al generoso benefactor decembrino. Fueron 3 caballos y los donantes, los policías del departamento de Bolívar.

Como en una fábula navideña, a lo lejos la figura de los tres hombres que a lomo de caballo y cargados con regalos se acercaban lentamente hacia el caserío, tres Patrulleros de la Policía Nacional quienes con la ayuda de una empresa privada tenían la misión de llevar alegría y un mensaje de Navidad a esa zona del departamento donde muy pocos niños tiene la oportunidad de tener un buen regalo por las difíciles condiciones económicas en las que subsisten. 
 
Jesús Alberto Saldarriaga García, Luis Carlos Gutiérrez González y Néstor Fabián Yate Méndez, con el uniforme característico de la Institución pero con gorros navideños, muy temprano alistaron sus caballos y las bolsas de regalos para emprender el camino hacia la apartada vereda.

A medida que se acercaban y tocaban las puertas de las humildes viviendas construidas la mayoría en bareque con techos de zinc y cartón, la sorpresa era evidente, la alegría y los aplausos no se hacían esperar. Poco a poco la gente se fue reuniendo alrededor de los tres policías quienes también llevaron refrigerios a los niños y compartieron un hermoso mensaje de Navidad cargado de muchas bendiciones y esperanza.

La noticia de los tres carabineros que habían traído regalos a la vereda llegó hasta el último rincón de aquel caserío donde habitan unas 500 personas, la mayoría niños, ellos iban llegando de todas partes corriendo y hasta sin calzado con la esperanza de tener un regalito en sus manos.

Fue todo un acontecimiento el Niño Dios se había anticipado y ya podían jugar, disfrutar y compartir sus regalos. La despedida de aquellos tres Policías estuvo cargada de mucha emotividad, ellos llenos de satisfacción una vez más cumplieron con su misión de servir y alegrar corazones.