Contrato millonario que termina. El cuello adornado con cadenas, un rendimiento menguado por las lesiones y una producción en postemporada de apenas 125 de promedio, acongojado por la eliminación de los Bravos a manos de Dodgers, el estelar Ronald Acuña Junior no contuvo el llanto en el vestuario cuando le indagaron por su rendimiento.

«Yo sé el talento que tengo», dijo. Ese le sobra y es evidente, razón que atiza su amargura. «no hice nada por el elquipo», acto seguido mostró su impotencia ante las cámaras y las gotitas de dolor emnaron. El venezolano terminó golpeado por una postemporada en la que no logró encontrar su mejor versión ofensiva y reconoció que entendía los abucheos de los aficionados.

“Yo no hice nada”, recalcó Acuña, visiblemente afectado, al referirse a su actuación con el bate. La frustración fue todavía mayor porque Atlanta terminó quedándose fuera en casa, después de caer 4-1 ante Los Ángeles y perder la Serie Divisional.

Acuña se fue de 3-0 en el último juego, con dos ponches. Para un jugador acostumbrado a ser uno de los grandes protagonistas de Atlanta, octubre terminó de la manera más dolorosa: sin poder responder con el bate y escuchando a su propia afición reclamarle.

Pero detrás de los números estaba un jugador devastado por la eliminación. Acuña no se escondió, asumió la responsabilidad y habló desde la frustración.

La temporada terminó para Atlanta. Y para Acuña, probablemente, comenzó una de esas noches largas en las que el jugador sabe que pudo haber dado más.

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