Bolivia volvió a quedarse en la orilla del sueño mundialista. En el repechaje intercontinental disputado en México, la selección sudamericana cayó 2-1 ante Irak en un partido cargado de tensión y emociones que terminó por sellar su eliminación del camino hacia la Copa del Mundo.

El encuentro se jugó en el Estadio BBVA de Monterrey, donde ambos equipos se disputaban el último boleto disponible al Mundial 2026. Bolivia había llegado a esta instancia tras superar a Surinam en la ronda previa, alimentando la ilusión de regresar a una Copa del Mundo por primera vez desde 1994.

Pero la noche comenzó cuesta arriba. Irak golpeó temprano cuando Ali Al-Hamadi abrió el marcador en los primeros minutos, poniendo en ventaja al conjunto asiático. Bolivia reaccionó antes del descanso y encontró el empate gracias a Moisés Paniagua, devolviendo la esperanza a los sudamericanos y equilibrando un duelo que se jugaba con nervios y orgullo.

Sin embargo, en el segundo tiempo llegó el golpe definitivo. Aymen Hussein apareció para marcar el 2-1 que terminó inclinando el repechaje. Bolivia intentó reaccionar, adelantó líneas y empujó con todo en los minutos finales, pero la defensa iraquí resistió hasta el pitazo final.

El ambiente en las tribunas también tuvo un protagonista inesperado. En territorio mexicano, muchos aficionados locales se volcaron a apoyar a Irak, animando cada jugada del equipo asiático y celebrando sus avances hacia el arco rival.

Cuando el árbitro decretó el final, Irak celebró su regreso a una Copa del Mundo después de cuatro décadas. Bolivia, en cambio, volvió a quedarse en la puerta. El sueño que parecía tan cerca terminó escapándose en Monterrey, dejando una sensación amarga que resonó como un eco en el estadio.

Una noche que comenzó con ilusión y terminó convertida, inevitablemente, en un lamento boliviano.