. La Policía Metropolitana de Barranquilla, en el marco del Plan 1000 Actividades Contra el tráfico local de estupefacientes, desmanteló un laboratorio en el que procesaban marihuana para posteriormente, al parecer, vender las dosis a domicilio y en fiestas electrónicas.

Vecinos del barrio Campo Alegre manifestaron a las unidades del Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes que constantemente sentían un fuerte olor a marihuana que salía de un apartamento del sector. Además, veían movimientos sospechosos de las personas que frecuentaban el lugar, el cual estaba arrendado hacía un año.

Con dicha información se realizaron las verificaciones pertinentes y, a través de la Seccional de Investigación Criminal, se solicitó a la Fiscalía una orden de allanamiento. El procedimiento fue ejecutado rápidamente para atender la queja de la comunidad.

Al ingresar al inmueble, los investigadores hallaron un complejo laboratorio para el cultivo y posterior procesamiento de marihuana, la cual sería vendida en dosis, al parecer, a domicilio o a fiestas privadas.

Se trataba de un cultivo ilícito de marihuana, el cual era mantenido con luz artificial y a diferentes temperaturas de acuerdo con las necesidades. Es de anotar que este sitio era visitado pocas veces en la semana por quienes lo explotaban, pues tenían un sistema electrónico programado para encender las luces artificiales y regular la temperatura en horarios y días establecidos.

En el lugar se hallaron varias carpas en cuyo interior había plantas con temperatura y luz artificial. En total eran 31 plantas de marihuana exótica, hidropónica de diferentes colores y que son ofrecidas también con sabores a piña, naranja y uva. Además, fueron incautados nueve reflectores, una prensadora y otros elementos para el mantenimiento y desarrollo de las plantas y para el procesamiento, dosificación y empaque del alucinógeno.

Así mismo, los investigadores encontraron libretas de apuntes en los que llevaban un inventario de cuánto producía cada planta mensualmente, los costos y lo ingresos, al parecer, producto de la venta de este narcótico.

Los encargados del procedimiento también precisaron que a la vivienda le adaptaron unos extractores por los que salía el fuerte olor que alertó a la comunidad. La investigación continúa para determinar la responsabilidad penal de las personas que pagaban alquiler para tener este cultivo en dicho apartamento.