Hay derrotas que duelen. Y hay derrotas que generan cuentas por cobrar adentro.

Lo que pasó en Barranquilla después del 0-2 ante Sporting Cristal no se quedó en el vestuario. Mauro Silveira, arquero uruguayo del equipo, salió a hablar. Y no se guardó nada.

El detonante fue Jermain Zidane Peña. Minuto 21, en pleno ataque, dentro del área rival, el jugador le metió un codazo en el rostro a Miguel Araujo. Roja directa, sin discusión. Junior quedó con diez hombres por más de 70 minutos ante un rival que no perdonó.

Silveira fue quirúrgico: «La expulsión nos arruinó todo lo que preparamos en la semana. Es una falta de respeto a nosotros mismos.» Y cuando le preguntaron por el árbitro, no buscó excusas: «No hay nada que reprocharle, era roja.»

Pero lo que más pesó fue una frase corta y cargada: «No es la primera vez.», dijo al periodista Franco Lostaunau, de ESPN.

Ahí está todo. No fue un accidente, no fue mala suerte, no fue la intensidad del partido. Fue un patrón. Y el vestuario lo sabe.

Las consecuencias internas están por verse. Pero la señal ya está mandada, en público y con nombre propio.

Junior cierra la jornada último del Grupo F con apenas un punto en tres partidos. La Libertadores se le escapa. Y adentro, el fuego apenas empieza. 🇨🇴

#Junior#Libertadores#Silveira#JermainPeña

Enlace del video

https://www.instagram.com/p/DXum0csD9LY