Antes de enfrentar a Suiza por un lugar en los cuartos de final del Mundial 2026, la Selección Colombia no solo ha tenido que superar a sus rivales en la cancha. También ha afrontado el itinerario más extenso del campeonato, siendo el único equipo que ha disputado partidos en los tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá.

Mientras la atención se centra en el decisivo compromiso frente a Suiza, existe un factor silencioso que también puede influir en el rendimiento de la Selección Colombia: el desgaste físico provocado por los constantes desplazamientos a lo largo del Mundial.

Desde el inicio del torneo, el equipo dirigido por Néstor Lorenzo ha recorrido más de 9.000 kilómetros, una cifra que ningún otro seleccionado clasificado a los octavos de final ha acumulado. La Tricolor ha tenido que adaptarse a diferentes ciudades, husos horarios, condiciones climáticas y rutinas de viaje en un campeonato que, por primera vez en la historia, se disputa simultáneamente en tres países.

El recorrido comenzó en Estados Unidos, continuó en México durante la fase de grupos y posteriormente llevó a la delegación hasta Canadá para afrontar la fase de eliminación directa. Esa logística ha convertido a Colombia en el único equipo que ha competido en los tres países sede del Mundial 2026.

Aunque la FIFA planificó el calendario para minimizar el impacto de los traslados, los especialistas coinciden en que los viajes prolongados pueden afectar aspectos como la recuperación muscular, la calidad del sueño, la hidratación y la preparación específica de cada encuentro. En un torneo donde los partidos se juegan con pocos días de diferencia, cada detalle puede marcar la diferencia.

A pesar de esas exigencias, Colombia ha respondido con solvencia. El cuerpo técnico ha implementado estrictos protocolos de recuperación, control de cargas y sesiones diferenciadas para mantener al plantel en condiciones óptimas. Esa gestión física ha sido tan importante como el trabajo táctico para mantener competitivo al equipo durante el campeonato.

Ahora, en Vancouver, la Tricolor afrontará su compromiso más importante hasta el momento. El rival será una Suiza que también llega fortalecida, pero con un recorrido logístico menos exigente, al haber permanecido en una zona geográfica más reducida durante gran parte del torneo.

Más allá de la estrategia y el talento individual, el partido también pondrá a prueba la capacidad de resistencia de un grupo que ha debido convivir con aeropuertos, vuelos, cambios de hotel y largas jornadas de desplazamiento entre cada presentación.

Si Colombia logra superar a los europeos, habrá demostrado que está preparada para competir no solo contra algunos de los mejores equipos del mundo, sino también contra uno de los desafíos menos visibles del Mundial más grande de la historia: el desgaste de recorrer un continente entero persiguiendo un sueño.

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