El Galo remontó una serie que parecía cuesta arriba: después de perder 2-0 en la ida, el equipo de Belo Horizonte ganó 4-2 en la Arena MRV y llevó la definición de los cuartos de final de la Copa Sudamericana a los penales. Allí, Atlético Mineiro se impuso 3-1 y selló su clasificación a semifinales.
Con la euforia todavía en el campo, apareció el Galo, la mascota del equipo, manejando un cuatriciclo y arrastrando un enorme inflable que representaba al Peixe, símbolo del Santos. El objeto pasó frente a los jugadores y uno de ellos lo pateó ante la celebración de los hinchas.
La provocación no quedó ahí: la mascota también tomó el inflable y lo llevó nuevamente hacia la tribuna. Una celebración que reflejó la tensión de una serie que terminó con remontada, penales y boleto entre los cuatro mejores de la Sudamericana.
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