Drama total en el Yankee Stadium. Anthony Volpe conectó un batazo que parecía convertirse en un cuadrangular de dos carreras para poner a los Yankees a ganar, pero un aficionado se estiró por encima de la barda e interfirió con el intento del jardinero de Tampa Bay por atrapar la pelota.
Después de revisar la jugada, los árbitros determinaron interferencia del aficionado y le quitaron el cuadrangular a Volpe. La jugada quedó como un doble productor de una carrera, manteniendo a Tampa Bay arriba 4-3.
Y el aficionado no se quedó para seguir viendo el partido: fue escoltado fuera del Yankee Stadium.
En plena postemporada, con los Yankees jugando su temporada a vida o muerte, una mano desde las gradas terminó convirtiéndose en protagonista absoluta. La imagen ya tiene inevitablemente un nombre en la memoria del béisbol: Jeffrey Maier.
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