La selección Colombia dio un paso gigante hacia los octavos de final del Mundial 2026 al imponerse por 1-0 sobre la República Democrática del Congo en un partido intenso, físico y de mucha exigencia, en el que volvió a demostrar solidez colectiva y capacidad para competir en escenarios de máxima presión.
Después del contundente estreno frente a Uzbekistán, el equipo de Néstor Lorenzo sabía que el conjunto africano representaba un desafío completamente distinto. El Congo apostó por la fortaleza física, la velocidad en las transiciones y la presión constante, obligando a la Tricolor a jugar con paciencia y concentración durante los 90 minutos.
Colombia asumió el protagonismo desde el inicio, monopolizando la posesión y buscando profundidad por las bandas. Luis Díaz volvió a ser uno de los hombres más peligrosos en ataque, mientras James Rodríguez manejó los tiempos del partido con su habitual calidad para distribuir el balón y generar opciones de gol.
El premio llegó gracias a una acción colectiva que rompió el orden defensivo africano y permitió que la Tricolor encontrara el único tanto de la noche, suficiente para inclinar un compromiso que nunca resultó sencillo.
Tras la ventaja, Colombia mostró una de sus mejores virtudes en la era Lorenzo: el equilibrio. El bloque defensivo respondió con firmeza, los mediocampistas hicieron un enorme desgaste para recuperar el balón y la zaga neutralizó los intentos del Congo, que buscó el empate hasta el pitazo final.
Más allá del marcador corto, la selección dejó sensaciones positivas por su madurez para administrar el resultado y competir frente a un rival incómodo que nunca renunció al ataque.
Con esta victoria, Colombia suma seis puntos en dos presentaciones, mantiene el arco invicto desde el segundo compromiso y queda muy bien posicionada para asegurar su clasificación a la siguiente fase.
Ahora toda la atención estará puesta en el duelo frente a Portugal, un partido que definirá el liderato del Grupo K y que enfrentará a dos selecciones que llegan con puntaje perfecto. Será una prueba de máxima exigencia para medir las aspiraciones reales de una Colombia que comienza a consolidarse como una de las selecciones más competitivas del campeonato.
