Nueva York amaneció hablando neerlandés y Lanzas noruego. A pocos días del debut de ambas selecciones en la gran cita internacional, miles de aficionados tomaron las calles de las ciudades en una demostración de pasión que transformó varios rincones de en una auténtica celebración futbolera.

Por su parte los seguidores de Países Bajos llegaron con su tradicional marea naranja. Camisetas, banderas, cánticos y fotografías inundaron las calles, manteniendo viva una de las tradiciones más reconocidas del fútbol mundial: las multitudinarias marchas de la «Orange Army», que este año también ha organizado recorridos masivos en distintas sedes del torneo.

Los noruegos sorprendieron.

Lejos de limitarse a los entrenamientos y actividades oficiales, cientos de aficionados escandinavos aparecieron en distintos puntos de Nueva York portando banderas rojiazules, camisetas de la selección y elementos inspirados en la cultura vikinga. Algunos incluso lucieron cascos y atuendos temáticos, evocando el espíritu guerrero que ha acompañado la campaña promocional de Noruega en los últimos meses.

La ciudad se convirtió así en un punto de encuentro para dos de las hinchadas más coloridas del torneo. Entre los rascacielos de Manhattan se mezclaron los cánticos neerlandeses con los gritos de los seguidores noruegos, generando una atmósfera festiva que atrajo la atención de turistas y residentes.

Las imágenes compartidas en redes sociales muestran a jugadores y aficionados disfrutando del ambiente neoyorquino. Incluso la selección de Países Bajos fue vista recorriendo las calles de la ciudad tras instalarse en su campamento de preparación, acercándose a los seguidores que los esperaban.

Mientras las selecciones ultiman detalles para sus compromisos, sus aficionados ya ganaron el primer partido en las tribunas. Unos vistieron Nueva York de naranja. Los otros llegaron con el espíritu de los antiguos navegantes del norte.

Entre banderas, canciones y un ambiente de carnaval, neerlandeses y noruegos demostraron que la fiesta ya empieza.