El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, calificó al gobierno de Irán como un “régimen absolutamente aborrecible”, en medio de la creciente tensión regional tras los ataques lanzados por Estados Unidos y Israel contra objetivos iraníes.
En una declaración oficial, Starmer dejó claro que el Reino Unido no participó en las operaciones militares. “El Reino Unido no jugó ningún papel en estos ataques”, afirmó, buscando despejar cualquier señalamiento sobre una implicación británica en la ofensiva.
No obstante, el mandatario fue contundente en su postura frente a Teherán. Además de su crítica directa al régimen, reiteró que Irán no debe desarrollar armas nucleares y subrayó que esa posición forma parte de la política sostenida de Londres junto a sus aliados occidentales.
Starmer también condenó la respuesta iraní, que incluyó lanzamientos de misiles hacia distintos puntos de la región, y advirtió que la escalada podría tener consecuencias graves para la estabilidad de Oriente Medio. “Necesitamos desescalar y volver a la diplomacia”, señaló.
Las declaraciones del jefe de Gobierno británico se producen en un contexto de máxima alerta en varios países del Golfo y de llamados internacionales a evitar una confrontación mayor. Analistas sostienen que el tono firme de Londres busca equilibrar el distanciamiento militar con una postura política dura frente a Teherán.
El Gobierno británico reiteró que continuará trabajando con socios europeos y organismos multilaterales para promover la estabilidad y reducir el riesgo de un conflicto regional de mayor alcance.
