El arquero argentino Esteban Andrada quedó en el centro de la polémica tras protagonizar una **violenta agresión** en el clásico entre el Real Zaragoza y la SD Huesca.
Sobre el final del encuentro, que terminó con derrota para Zaragoza, Andrada fue expulsado luego de propinarle un **golpe directo** a Jorge Pulido, capitán del Huesca. La acción, captada en video, generó un inmediato repudio tanto en el estadio como en redes sociales.
Según reportes de medios en España, el castigo que enfrenta el arquero podría ser histórico, debido a la gravedad de la agresión:
* Se evalúan varias fechas de suspensión
* Incluso una sanción prolongada que siente precedente
* El informe arbitral será clave en la decisión final
🔥 Un cierre fuera de control
El incidente empañó completamente el clásico aragonés, que ya se encontraba cargado de tensión en sus minutos finales.
Una acción que cruzó todos los límites…
y que ahora podría costarle muy caro al agresor
Ya estaba expulsado. Ya había perdido. Ya debía irse al vestuario y cerrar la puerta. Pero Esteban Andrada decidió que no. Y lo que hizo después va a perseguirlo un buen tiempo.
En el minuto 99 del derbi aragonés entre Real Zaragoza y SD Huesca, el arquero argentino corrió hacia Jorge Pulido, capitán rival, y le propinó un puñetazo directo en la cara. Sin balón. Sin disputa. Una agresión fría y deliberada que dejó a Pulido en el suelo y desató una tangana masiva en el campo.
El árbitro no dejó lugar a dudas en su informe: violencia excesiva. Y esa calificación lo cambia todo.
Porque en el reglamento disciplinario español, ese tipo de acción tiene un costo claro: entre 4 y 12 partidos de suspensión, con posibilidad de más si hay daño físico comprobado. Todo apunta al tope máximo, sumado al partido adicional por la expulsión previa. Una de las sanciones más graves que se recuerdan en el fútbol español reciente.
Andrada salió después a dar la cara. Dijo estar arrepentido, que se desconectó en un momento límite, que le pidió perdón a Pulido y al club, y que aceptará el castigo que venga. El Zaragoza y su cuerpo técnico también condenaron la acción públicamente.
Todo eso está bien. Pero no borra lo que pasó.
El fútbol tiene momentos de presión extrema, de frustración acumulada, de adrenalina que nubla el juicio. Eso lo entiende cualquiera. Lo que no se puede entender, ni justificar, es levantar el puño contra un rival que ya no es tu rival, que ya no está compitiendo contigo, que simplemente estaba parado ahí.
Ese no fue un error de calor del momento. Fue una decisión. Y las decisiones tienen consecuencias.
Enlace del video
