Tras la victoria del Manchester United frente al Arsenal, Lisandro Martínez no celebró primero con sus compañeros ni miró al marcador. Apenas sonó el pitazo final, el defensor argentino salió corriendo hacia las gradas para fundirse en un abrazo con su padre, quien lo alentó durante todo el partido sosteniendo una pancarta con su imagen y la Copa del Mundo.
La escena, captada por las cámaras, resumió años de sacrificio y apoyo silencioso. Mientras Old Trafford festejaba, Martínez eligió el rincón más íntimo de la noche: el de la familia que nunca dejó de creer. Un gesto simple, cargado de emoción, que recordó que detrás del fútbol de élite siguen latiendo historias de amor, orgullo y raíces que no se olvidan.
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