París despertó este lunes envuelta en un silencio blanco. Durante la madrugada, una nevada constante cubrió calles, tejados y monumentos históricos, regalando a la ciudad una postal invernal pocas veces vista. Entre todas las imágenes, una destacó por su fuerza simbólica: la Catedral de Notre Dame amaneció cubierta de nieve, como salida de un cuento de hadas.

El manto blanco se posó sobre sus torres góticas, resaltando cada detalle de su arquitectura centenaria y transformando el paisaje urbano en una escena digna de una película de Disney. Turistas madrugadores y residentes se detuvieron a observar el espectáculo, teléfonos en mano, capturando el momento que rápidamente se multiplicó en redes sociales.

La imagen de Notre Dame bajo la nieve adquiere un significado especial. Tras el devastador incendio de 2019 y años de restauración, verla erguida, silenciosa y cubierta de blanco fue para muchos un símbolo de resistencia y renacimiento. La catedral, testigo de siglos de historia, volvió a ser protagonista, esta vez bajo el abrazo del invierno.

Mientras el frío avanzaba por la capital francesa, París confirmaba una vez más que incluso en los días más helados es capaz de ofrecer belleza. Una mañana cualquiera se convirtió en un recuerdo inolvidable, de esos que solo ocurren cuando la ciudad luz se viste de invierno.

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