NUEVA YORK. — El Yankee Stadium volvió a ser escenario de una celebración visitante. Los Tampa Bay Rays derrotaron 4-3 a los New York Yankees y completaron una contundente barrida de 3-0 en la Serie Divisional de la Liga Americana, dejando al conjunto neoyorquino fuera de los playoffs y avanzando a la ALCS por primera vez desde 2020.

La noche tuvo todos los ingredientes de un clásico de octubre. Los Rays pegaron primero y encontraron la diferencia definitiva en el sexto episodio, cuando Victor Mesa Jr. conectó un cuadrangular de dos carreras ante Max Fried, poniendo el marcador 4-2. Fue el primer jonrón de postemporada de Mesa y el batazo que terminó inclinando la balanza.

Pero el drama todavía tenía un capítulo reservado.

En la parte baja de ese mismo inning, Anthony Volpe conectó un batazo que inicialmente fue decretado como cuadrangular de dos carreras. Sin embargo, un aficionado extendió el brazo por encima de la pared e interfirió en la jugada. Tras la revisión, los umpires determinaron interferencia y Volpe recibió un doble, mientras los Yankees solo pudieron sumar una carrera.

Los Yankees ya no volvieron a amenazar seriamente.

Bryan Baker se encargó del último inning y ponchó a Trent Grisham para sellar la victoria y desatar la celebración de Tampa Bay en pleno Bronx.

La barrida tiene además un peso histórico: es la primera vez que los Rays barren una serie de postemporada al mejor de cinco o más partidos. Para los Yankees, en cambio, fue apenas la segunda barrida sufrida en una serie al mejor de cinco, después de la de 1980.

Y hay otro dato que duele en Nueva York: la eliminación extiende a 17 temporadas la sequía de títulos de Serie Mundial de los Yankees.

Tampa Bay, mientras tanto, sigue soñando.

Hace apenas dos semanas celebraba en este mismo estadio la conquista de la División Este. Ahora vuelve a abandonar el Bronx con champaña, abrazos y una nueva misión: buscar el boleto a la Serie Mundial.

Los Rays ya hicieron historia.

Y todavía quieren más.