Junior de Barranquilla volvió a perder y lo hizo de una manera que confirma que el problema del equipo va mucho más allá de un mal resultado.
El 3-1 ante Atlético Bucaramanga en el estadio Américo Montanini dejó al vigente bicampeón en una situación crítica: nueve puntos en 11 partidos y el puesto 17 de la Liga BetPlay. Pero más preocupante que la posición en la tabla es la sensación que transmite el equipo dentro de la cancha.
Junior parece jugar cada partido con la obligación de remontar no solamente el marcador, sino también sus propios errores.
Ante Bucaramanga tuvo momentos para reaccionar. Incluso consiguió descontar por intermedio de Luis Fernando Muriel desde el punto penal y tuvo oportunidades para acercarse nuevamente en el marcador. Pero el equipo volvió a mostrar dificultades para transformar esas opciones en fútbol sostenido y terminó chocando contra un Bucaramanga que supo resistir y aprovechar sus momentos.
Y aquí está el gran problema: Junior no está perdiendo únicamente partidos; está perdiendo autoridad.
Un equipo que hace apenas unos meses celebraba el bicampeonato hoy luce inseguro, impreciso y sin una identidad clara. Cambió el entrenador, llegó Sebastián Viera con la ilusión de darle otra energía al grupo, pero el cambio de técnico todavía no ha conseguido modificar la realidad de fondo.
La defensa continúa concediendo demasiado. El mediocampo no logra imponer condiciones y arriba el equipo depende en exceso de acciones individuales. Muriel sigue apareciendo, Teófilo intenta generar fútbol, pero Junior necesita mucho más si pretende cambiar una historia que cada jornada se vuelve más complicada.
Lo ocurrido en Bucaramanga también deja una pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo más puede Junior vivir de lo que hizo en el primer semestre?
El título ya es historia. La estrella 12 está en las vitrinas. El bicampeonato nadie se lo puede quitar. Pero ese pasado no suma puntos en la tabla actual.
Ahora vienen ocho partidos y la obligación de ganar prácticamente todos los que quedan para mantener viva la posibilidad de llegar a los cuadrangulares. La distancia con los puestos de clasificación ya es considerable.
Junior necesita reaccionar, pero no solamente con resultados.
Necesita recuperar personalidad, concentración, orden y, sobre todo, creer nuevamente en lo que hace dentro de la cancha.
Porque el problema ya dejó de ser una mala racha.
Junior está contra el reloj y el bicampeón comienza a quedarse sin campeonato que defender.
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