Munetaka Murakami no solo castigó a Cleveland con un cuadrangular de dos carreras. El japonés también sorprendió por la manera en que celebró su batazo, mostrando una energía y una espontaneidad poco habituales en la imagen tradicionalmente asociada con los peloteros japoneses.
El bateador de los Chicago White Sox conectó un enorme jonrón de aproximadamente 439 pies, soltó el bate y se unió a la celebración con sus compañeros, contagiando al dugout con una efusividad que llamó inmediatamente la atención.
Por un momento, Murakami pareció olvidarse de cualquier protocolo y celebró con un estilo que muchos compararon con la pasión característica del béisbol caribeño. Puro sabor latino.
Pero la historia tuvo un capítulo todavía más curioso después del batazo.
Cuando le preguntaron qué pasaba por su cabeza mientras celebraba el cuadrangular, Murakami respondió, a través de un intérprete, que había tenido un pensamiento «un poquito sucio». La inesperada confesión provocó risas entre los presentes y terminó convirtiéndose en uno de los momentos más llamativos de su jornada.
El japonés, además de demostrar su poder con el bate, dejó ver una personalidad mucho más desinhibida de lo que algunos esperaban.
Un jonrón de 439 pies, una celebración sin filtros y una respuesta inesperada frente a los micrófonos.
Murakami dejó claro que el poder se mide en pies, pero cuando se trata de celebrar un batazo, no existen fronteras ni manuales.
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