Dos leyendas cambiaron de deporte por unos minutos. Thierry Henry tomó el balón y le enseñó a Roger Federer una filigrana; el suizo aceptó el reto, lo intentó una y otra vez… hasta que finalmente le salió.
El encuentro tiene un detalle especial: ambos forman parte de la familia de On, que acaba de entrar al mundo del fútbol con Henry como director de fútbol, Federer como una de las figuras clave de la marca y Kylian Mbappé como su gran fichaje. Esta vez, Federer dejó la raqueta a un lado y recibió una pequeña clase del máximo goleador histórico del Arsenal.
De crack a leyenda. Y de la raqueta al balón.
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