Atlanta volvió a levantar el título de la División Este de la Liga Nacional. Lo hizo este domingo en Houston, con una victoria 4-2 sobre los Astros que completó una barrida de tres juegos y confirmó algo que el equipo venía construyendo desde abril: los Bravos estuvieron en el primer lugar prácticamente de principio a fin.

El título tiene un sabor especial porque llega después de un 2025 en el que Atlanta terminó 76-86, cuarto en la división, y quedó fuera de los playoffs por primera vez en siete años. Ahora, bajo el mando de Walt Weiss, el equipo respondió a las dudas, a las lesiones y a una temporada que obligó a varios jugadores inesperados a asumir protagonismo.

La victoria que aseguró el campeonato también tuvo su momento decisivo. Houston se adelantó 1-0, pero Atlanta respondió en la sexta entrada con cuatro carreras. Ozzie Albies empató el juego y Mike Yastrzemski apareció con un jonrón de tres carreras que cambió la historia del partido. Dylan Dodd se encargó del noveno inning y, con el último out, los Bravos salieron del dugout para celebrar.

Para Weiss, la clave estuvo precisamente en cómo respondió el equipo cuando llegaron los momentos más complicados.

“Cuando enfrentamos nuestros mayores desafíos este año, ahí es cuando hemos estado mejor. Creo que eso se convirtió en parte de nuestra identidad”.

Y después dejó una frase que resume el espíritu con el que Atlanta llega a octubre: “Estos muchachos son ganadores”.

Es el séptimo título divisional de los Bravos en nueve años. Pero en Atlanta saben que el banderín del Este no es el destino. Es el boleto para intentar algo que no consiguen desde 2021: volver a levantar el trofeo de la Serie Mundial.