Lo que debía ser una noche normal de béisbol terminó con una protagonista inesperada. Una ardilla invadió el terreno de juego durante el duelo entre los Detroit Tigers y los Baltimore Orioles, obligando a detener momentáneamente el partido mientras el personal del estadio intentaba atraparla.
Con cambios de dirección, aceleraciones y una velocidad sorprendente, el pequeño animal dejó atrás a todos sus perseguidores, provocando las risas de jugadores, aficionados y comentaristas. Su actuación fue tan espectacular que muchos compararon sus movimientos con los de una estrella de la NFL «rompiendo tobillos» con sus fintas.
El curioso episodio se volvió viral en cuestión de minutos y dejó una de las postales más divertidas de la temporada, recordando que, en el deporte, los momentos más memorables a veces llegan de la forma más inesperada.
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