El debut de Junior no pasó desapercibido. No solo por el resultado, sino por las sensaciones que dejó ante un rival de peso en el continente. Cuando se enfrenta a un grande de América, cada detalle cuenta, y el equipo barranquillero respondió con argumentos que invitan a creer.

La defensa mostró orden y compromiso, una de esas versiones aplicadas que tanto se le exigen en este tipo de escenarios. Dentro de ese funcionamiento colectivo, destacó Jomier Guerrero, quien asumió su rol con personalidad, proyectándose como esos laterales brasileños que combinan marca y salida con naturalidad.

En el frente ofensivo, la experiencia volvió a marcar la diferencia. Teófilo Gutiérrez, con la tranquilidad de quien ha vivido mil batallas, ejecutó un penalti impecable, reafirmando su jerarquía en momentos determinantes.

Pero si hubo un nombre propio que elevó el nivel del equipo fue el de Kevin Pérez. Su actuación fue superlativa, influyente en cada tramo del partido, demostrando que puede ser pieza clave en el andamiaje rojiblanco.

Desde el banco también llegaron respuestas. Joel Canchimbo ingresó con atrevimiento, aportando frescura y sorpresa ante una defensa que ya comenzaba a mostrar grietas.

Este Junior no solo compite, también propone. Y cuando un equipo logra eso en su debut, ante un rival de esta categoría, el mensaje es claro: hay proyecto, hay intención y, sobre todo, hay razones para ilusionarse.

Enlace de la video columna de Ramiro Cañas Guerra

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