El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender la polémica luego de mostrar en la Casa Blanca un cuadro con el rostro del nuevo ayatolá de Irán… y usarlo como tablero de dardos.

Según se vio durante un encuentro en la residencia presidencial, el mandatario enseñó la pintura colgada en una pared y, entre risas y comentarios irónicos, comenzó a lanzarle dardos directamente a la cara del líder religioso iraní.

La escena, que rápidamente empezó a circular en redes, fue interpretada por muchos como una burla abierta en medio de la tensión entre Washington y Teherán. Cada dardo que se clavaba en el retrato provocaba carcajadas entre los presentes, mientras Trump hacía gestos celebrando su puntería.

El gesto ocurre en un momento especialmente tenso entre ambos países, pero fiel a su estilo, el presidente estadounidense optó por responder con sarcasmo y espectáculo desde el propio corazón del poder en Washington.