El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, salió públicamente en defensa del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) luego de la detención de un menor de edad durante un operativo migratorio en Minneapolis, un hecho que ha generado fuertes críticas y protestas en Minnesota.
Vance aseguró que los agentes federales actuaron dentro del marco de la ley mientras intentaban arrestar al padre del niño, un inmigrante en situación irregular. Según su versión, el menor no fue detenido como objetivo del operativo, sino que quedó bajo custodia temporal de los agentes luego de que su padre huyera para evitar el arresto. “¿Qué se supone que debían hacer?”, cuestionó el vicepresidente, al rechazar las acusaciones de abuso y negligencia por parte de ICE.
Las declaraciones se dieron en medio de un clima de alta tensión social, con manifestaciones de organizaciones comunitarias y defensores de derechos civiles que denuncian el impacto de las redadas migratorias en familias y niños. Líderes locales han advertido que este tipo de operativos genera miedo, desconfianza y trauma en comunidades vulnerables.
La postura de Vance también incluyó críticas a autoridades estatales y municipales, a quienes responsabilizó por no cooperar plenamente con las agencias federales. Funcionarios locales, por su parte, han defendido un enfoque distinto en materia migratoria, priorizando la protección de menores y la estabilidad comunitaria.
El caso ha reavivado el debate nacional sobre las políticas migratorias, el rol de ICE y los límites en la aplicación de la ley cuando hay niños involucrados. Mientras el gobierno federal respalda a sus agentes, crecen las voces que exigen revisiones profundas a los procedimientos y mayores garantías en la protección de los derechos humanos.
