La Casa Blanca reiteró su respaldo total al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en medio del aumento de protestas y cuestionamientos por los operativos migratorios adelantados en distintas ciudades de Estados Unidos. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, aseguró que la administración de Donald Trump apoya plenamente a las fuerzas federales del orden y acusó a sectores de la izquierda y del Partido Demócrata de obstaculizar la seguridad y fomentar un clima hostil contra los agentes.
Durante declaraciones a la prensa, Leavitt afirmó que los oficiales de ICE “están haciendo su trabajo, cumpliendo la ley y protegiendo a los ciudadanos”, y cuestionó lo que calificó como una narrativa política que, según dijo, busca deslegitimar a las autoridades federales. En ese sentido, señaló que los ataques verbales y las protestas contra ICE terminan poniendo en riesgo la vida de los agentes y generan mayor tensión en las comunidades.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta sensibilidad social, luego de recientes operativos migratorios que derivaron en disturbios y manifestaciones en varias ciudades, especialmente en Minneapolis. Desde la Casa Blanca se insistió en que el gobierno no dará marcha atrás en su política migratoria y que continuará respaldando a las agencias encargadas de hacer cumplir la ley federal.
Leavitt también responsabilizó a líderes demócratas por, según ella, “politizar la seguridad” y utilizar el tema migratorio como herramienta de confrontación. “Atacar a las fuerzas federales no es una solución y solo profundiza la división”, sostuvo la portavoz, al tiempo que pidió a los dirigentes locales cooperar con las autoridades.
La postura reafirma la línea dura del gobierno de Trump frente a la inmigración irregular y marca un nuevo capítulo en el choque político entre la Casa Blanca y la oposición, en un escenario donde las políticas migratorias siguen siendo uno de los temas más polarizantes del debate público en Estados Unidos.
